THARSIS

Friday, April 08, 2005

Maria

Hoy la vi de nuevo, y la verdad es que me alegre de verla...iba como siempre revolviendo entre los contenedores y con su carro de la compra cargado de ropa ya lavada....la he visto abrir las bocas de incendio mil veces, y con su pastilla de jabon verde de el lagarto,fregar y resfregar como ella dice, ropa que luego regala, todos la conocen como Maria la de las basuras, aunque su nombre real sea Pepa,,,
Yo se su nombre...y tambien conozco su historia.....Pepa era menuda, de ojos avispados, llego a Sevilla como tantas de su generacion de su extremadura natal, para servir en casa de unos señores de postin , que como toda novela que se precie, tenian un hijo , bachiller , guapo y cabron.

Cabron, por que le hizo un hijo, y porque perdio su trabajo y porque lo tuvo...y porque al poco , se convirtio en una de las mejores meretrizes de mi Alameda...cuentan que fue el terror de las esposas de los americanos que vivian en Santa Clara, y dicen que se paso por la piedra a todos los toreros y maestrantes de la epoca......despues llegaron las drogas , el acohol y el deterioro, la perdida de lucidez....en fin, me dio alegria verte Maria

Thursday, April 07, 2005

Macarena

UN MILAGRO LLAMADO MACARENA
¿Cómo te gusta más la Macarena, sevillano?¿Con la penunbra del último brillo de su candeleríao con la primera luz de la mañanaasaltando su rostro en una calleja?Dime, ¿cómo te gusta más?¿En la soledad de su camarín o en la multitud de su Arco?¿Cómo te gusta más la Macarena?¿En la suave y llorosa mecida de cualquier segundo de la Estación de Penitencia o en su víspera hebrea de una tarde de paseo?Dime, sevillano, ¿cómo te gusta más?¿Surcando el atronador griterío de corazones que la espera en su salida o recogiendo el caudal de lágrimas que la arropa en su vuelta?¿Cómo te gusta más la Macarena?¿En la quietud de Sor Angela o en el arrebato del Duque?¿En el silencio de la Catedral o al amparo de las voces de su barrio?¿Entre el bullicio de calle Parras o en su encuentro con la Anunciación al compás melancólico de Valle?Dime, ¿cómo te gusta más?¿Viéndola llegar, buscándote con su mirada oyéndose de ti, mientras ves su Palio cimbrear por su trasera y te invade esa pegajosa agonía de lo ausente?
Hoy se aparece Dios en el relenteDe una noche resuelta en Macarena.Se me avivan los pulsos bruscamenteY enloquecen a su paso por las venas
Voy contigo, Señora, hacia la calleEsperando el milagro y el asombroCeñiremos Sevilla por el talleY a la luna, el brazo por los hombros
Tú tenme, Macarena, sin medidaPredispuesto a añorarte y a querertePorque una aurora entera fue vencidaPara llegar aquí, y poder verte
Y para hincar al pie de tus altaresEl peso de mi fe en mis rodillasY esperar que en el cielo se dispareUn repique de amor y campanillas
Que anuncie que la Madre de SevillaLlega a casa, feliz, amaneciendoTan hermosa, resuelta y tan sencillaQue hasta el cielo en su amor se le va abriendo
Azahar por los ojos, por las manosSiento a Dios cabalgando por mis venasYo no sé lo que pasa, sevillanosCuando miro pasar la Macarena
Me siento en la obligación de contaros una pequeña historia. Es la historia dramática de una muchacha de apenas quince años, llamada Granada en honor de la Virgen de Llerena, pueblecito extremeño lindante con la provincia de Sevilla que tal vez muchos de vosotros conozcáis. Prácticamente vi nacer a esa chiquilla, hija de unos viejos y entrañables amigos, a la que una deficiencia cardíaca provocó una irremediable y definitiva embolia. Sus padres apenas tuvieron tiempo de tomar su mano y ver sus ojos cerrados, y su cuerpo inerte y su labio breve y adolescente desdibujado por la gravedad. Fueron interminables días de agonía. Días de despedida. Días de desolación. ¿Qué puede ser peor que ver morir a un hijo en la primavera incipiente de la adolescencia?. El catorce de diciembre era la noche del traslado de la Macarena desde su camarín al altar. El Hermano Mayor me había confiado el emocionante privilegio de tomar a Nuestra Señora por la cintura durante ese fugaz paseo por los cielos. Los padres de Granada, al borde ésta de su último suspiro de vida, supieron de boca de los médicos lo irreversible de la situación: los jazmines de sus ojos no se habrían de volver a abrir. Solo quedaba la Fe, la que consuela territorios anegados por el llanto, la que brinda al hombre la esperanza de cada amanecida. Aquella noche, con el rostro de Nuestra Señora a unos pocos centímetros de distancia, rogué con todas mis fuerzas que las manos de Granada fueran las mías, que sus labios fueran los míos, hechos oración y súplica. Rogué a la Macarena consuelo para esas almas, regazo para esa niña, plaza de amor en el paraíso, milagro en la Tierra, vida en la vida. Se lo dije en el verso asonante de una oración, en el ruego descarnado de mi corazón apesadumbrado. Mis manos estaban en el talle de la Madre de Dios y mi mejilla rozaba la suya, en un sueño imposible de hombre enamorado. Al día siguiente, una llamada telefónica comunicó lo que todos veníamos esperando. Un hilo de voz emocionado y lloroso me confirmó que a esas mismas horas de la noche de ayer, Granada, la dulce muchacha que apenas había estrenado el camisón caliente de la vida, la novia impensable de esa muerte inesperada, la breve Granada de una vida apenas asomada al balcón de las cosas.... ante el asombro de sus médicos y cuidadores, había experimentado una inexplicable mejoría, había abierto sus ojos, tomado la mano de los suyos y pronunciado el nombre de su madre con un hilo de voz tras el que se adivinaba la vida. Estaba viva. Nadie podía explicárselo... excepto yo.
No digais que me lo callePorque merece la penaYo tuve a la Macarena Sostenida por el talleSi me faltaba un detallePara sentiros hermanosMiradme aquí, en estas manosDonde el amor dejó huella.Después de tocarla a ella¿soy de aquí o no, sevillanos?
Debió de ser poco después de las nueve. Inevitablemente, tuvieron que encontrarse en ese limbo blanco de la inconsciencia.
No pueden oírme, ni saber que tengo los ojos abiertosNi sentirmeEn el calor de un cuerpo cubiertoNi en el temblor de la mano de los dos
Y tu quien eres
Yo me llamo Macarena y soy la Madre de Dios
Macarena? Por qué sabes quien soy yo? He subido yo hasta el cielo o... has venido tú como último consuelo
No. Alguien me lo pidióY en su voz a contrapelo, vibraba un dolor humano que llegaba hasta las manos Conque asía mi cintura
La habitación es oscura. ¿Pueden verte los demás? Te están viendo así, sin tu manto, sin corona, y con ese fulgor blanco que no había visto jamás?
Solo ve quien ha de ver. La muerte que desazona, brinda a cada persona instantes para que piense y prescinda de cualquiera menester.
Siéntate aquí, a mi vera, y dime ¿voy a morirme, Señora?Eres pronta primavera, y tal vez no sea aun la hora de recibirte en el cielo como un alma voladora escapada de su nido a destiempo y a deshora.
Qué es la muerte, Macarena?
La muerte? La muerte es una cadena que se ata o que se parte según lo sienta la Fe que se esconde y se reparte en el fondo de ese alma que Dios de un vistazo ve
Y mi gente, Macarena?
Volverán a hablar contigo, volverán a ver tus ojos, volverán a ser testigos de tus pulsos, tus antojos y tus años que bendigo.Pues por hoy el Paraíso puede cruzarse de brazos. Vi partir de mi regazo, a un hijo de treinta y tres años y lo sé todo de la ausencia y de la pena y de todos los aledaños de tan terrible condena.
Quedate en paz, jovencita.Y ven a verme, a que te vea. Cuando estés en mi presencia, verás que me centellean los ojos y que mis labios te hablan con la querenciade quien desde hoy abriga la esperanza de encontrarse con los ojos de una hija que por edad es mi amiga. Vuélvete atrás, muchachita, quédate en casa y recuerda que quien llegó de San Gil te dijo que aunque el cielo te pierda, gana la vida, vive un hijoy la nueva alborada que ahora en tus ojos se estrena.
Y Vete con Dios, Granada
Si es contigo, Macarena.

CARLOS HERRERA (del Pregon de Semana Santa)

Tuesday, April 05, 2005

Demonios



Nunca he conocido a una mujer maltratada, viva quiero decir, muertas si he conocido a varias, son como Ángeles con las alas rotas y con las vísceras esparcidas , entrañas que un día cobijaron a los hijos de su asesino y que él desparramo por la sala donde seguramente alguna noche hubo también amor.

No entiendo a esas vecinas, que delante de un micrófono cuentan que se veía venir, que los gritos y los llantos se sucedían….¿Como que se veía venir? ¿Porque no hicieron nada? …..Y los hombres? Esos que un domingo cualquiera matarían al arbitro que se equivoco en el penalti de nuestro equipo…que seriamos capaces de pegarle un tiro al conductor novel que nerviosamente se equivoco en el cruce anterior, nosotros que contamos mil y una batalla de las peripecias de nuestra juventud, que si yo le cogi…que si yo le di….Sin embargo , jamás le dijimos a ese demonio , al cruzarnos con el por la escalera y al oído…..Ven, atrévete conmigo desgraciado, deja de pegarle a esa mujer y sal conmigo donde pueda demostrarte lo que duelen los golpes…..pero no solo nos cruzamos con el y aun somos capaces de desearles buenos días